La Paz, 06 de nov de 2025 (RED DTV).-La expresidenta Jeanine Áñez ofreció este jueves un mensaje tras su salida del penal de Miraflores, donde permaneció detenida casi cinco años. “Se tuvo que ir el monstruo para que yo pueda volver a la vida, se tuvo que ir el monstruo para que se reconozca que en este país jamás hubo un g0lp3 de Estado, lo que hubo fue un fraude electoral que nos llevó a todos los bolivianos a reclamar el derecho a que nuestro voto sea respetado”, aseguró.
Áñez sostuvo que nunca se arrepentirá de haber servido a su país: “Jamás, quiero que todo el pueblo boliviano lo sepa jamás me arrepentiré de haber servido a mi patria cuando mi patria lo necesitó. Ese es el compromiso que todo boliviano que ama a su patria tiene que hacer y yo lo asumo, aún sabiendo que en algún momento iba a tener un costo. Quisieron doblarme, yo di por mi patria todo lo que tenía que dar porque así somos los que amamos a Bolivia”.
La exmandataria relató los difíciles momentos que atravesó durante su detención, los efectos en su salud y el impacto en su familia. “Ha sido un tiempo muy duro, muy doloroso, pero esto me ha enseñado a tener la fuerza de la resiliencia. Esta experiencia dolorosa no solo para mí, sino para mis hijos y mi familia, que vivieron este calvario conmigo, casi cinco años de encierro injusto. Me trataron como una verdadera delincuente, sin compasión alguna, tuve momentos en los que mi salud se deterioró tanto que debo comentarles que tengo muchísimas lagunas mentales, pero aquí estoy, fuerte, de pie, sirviendo a Bolivia desde donde me toque”.
Áñez también agradeció el acompañamiento de su familia y de quienes rezaron por ella: “Gracias a Dios por los hijos que me dio, que en ningún momento me dejaron sola; mi hija Carolina sufrió persecución y hostigamiento también, le abrieron un proceso. Mi hijo me brindó dulzura y paciencia. Sin ellos no podría haber soportado todo esto. Gracias a las personas que me acompañaron en estos momentos tan difíciles, a este grupo de oración que durante cuatro años estaba afuera del penal, orando todos los martes, eso me reconfortaba el alma”.
Finalmente, reafirmó su confianza en la justicia y la transparencia de su gestión: “Me siento muy tranquila, tengo la frente en alto porque no tengo ninguna cola ni un dedo que me apunte. Aunque el régimen me acusó y me abrió nueve procesos, no pudieron encontrarme ni un hecho de corrupción. Espero que durante este tiempo ya no haya perseguidos políticos ni presos políticos y que se restituya la independencia de poderes. Servir a mi patria provocó que mi familia sufriera consecuencias que no merecía, por eso les pido perdón, y que Dios bendiga a Bolivia”.

