SCZ, 3 feb 2026 (RED DTV).- El país sigue viviendo una crisis de confianza en el combustible, y especialistas en hidrocarburos advierten que la situación podría ser más grave de lo que aparenta. René Quiroz, especialista en el sector, denunció que YPFB está mezclando gasolina y etanol de manera improvisada, “como si fuera un chuflay”, sin respetar las especificaciones técnicas que protegen los motores de los vehículos.
“Lo que están haciendo es mezclar a ojo de buen cubero, sin importar si hay 30% de etanol o solo 10%, que es lo permitido para no dañar los vehículos. Les da igual, el gobierno lo sabe, YPFB lo sabe, y no han tomado medidas correctivas”, afirmó Quiroz.
El especialista recordó que este problema no es nuevo y se arrastra desde años anteriores. Según sus declaraciones, desde 2019 se ha realizado la dosificación manual de la gasolina especial con etanol en las plantas de YPFB Logística, utilizando un método denominado Cambamatic, que carece de precisión y control. “Esta mezcla a mano genera gasolinas de diferentes tipos: gasolina con más del 18% de etanol, gasolina blanca, gasolina especial pura. Están jugando a la ruleta rusa con la población”, alertó.
Quiroz denunció además que los funcionarios responsables de esta irregularidad son los mismos que durante los últimos cinco años habrían dañado y estafado a YPFB. Según él, los controles y supervisiones internas no han cambiado, solo se ha reemplazado al presidente de la empresa hace una semana. “Están entregando certificados falsificados, no realizan pruebas de acuerdo a la Norma API 650 ni al decreto supremo de construcción, almacenamiento y comercialización de biocombustibles”, añadió.
El especialista enfatizó que los biocombustibles no son un juego y requieren equipos especializados para su correcta dosificación. “Si una vez arrancamos la producción improvisada, tenemos que corregir inmediatamente el camino. No se pueden seguir haciendo experimentos que ponen en riesgo los motores de todos los bolivianos”, concluyó Quiroz.
La advertencia de los especialistas se suma al malestar generalizado de transportistas y ciudadanos, quienes ya reportan daños en sus unidades tras el consumo de este combustible. La situación evidencia una falta de control y supervisión en la cadena de suministro de YPFB, dejando al descubierto un problema que amenaza la seguridad de los vehículos y la economía de los usuarios.

