SCZ, 15 abr 2026 (RED DTV).- En una entrevista en el programa Sin Compostura, conducido por Carlos Valverde, el periodista Junior Arias no solo denunció el cierre total de las plataformas digitales de DTV, sino que profundizó en las razones que —según sostiene— están detrás del ataque. Con respuestas detalladas, Arias defendió su trabajo periodístico, explicó el impacto de las denuncias sobre combustible y alertó sobre la posible consolidación de redes dedicadas a silenciar medios en Bolivia.
“Lo visito por un tema ingrato, por un tema que inicia el 10 de marzo, que en su momento lo tomamos como un hecho aislado, pero que con el paso de los días y especialmente este fin de semana se profundiza de manera preocupante, cerrando absolutamente todas nuestras cuentas en redes sociales. Es decir, no estamos hablando de una o dos páginas, estamos hablando de todo el ecosistema digital de DTV que ha sido prácticamente apagado.”
Explicó que el primer golpe fue la eliminación de páginas verificadas:
—“El 10 de marzo nos bajan dos páginas: ‘Junior Arias’ y ‘Detrás de la Verdad’, ambas verificadas en Meta. Páginas oficiales, con insignia azul, con respaldo, con todo en regla. En ese momento hicimos un pronunciamiento, pero no lo profundizamos porque pensamos que podía tratarse de un hecho aislado, algo que íbamos a resolver con los reclamos correspondientes.”
“Nos dicen que no somos nosotros mismos”
Valverde cuestionó el argumento de la plataforma, calificándolo de absurdo. Arias amplió:
—“Nos acusan de suplantación de identidad. Es decir, en otras palabras, dicen que Junior Arias no es Junior Arias y que ‘Detrás de la Verdad’ no está representada por quien la administra. Eso es completamente ilógico. No puede existir otra persona con mi misma cara, con mi misma imagen, con el mismo equipo, con el mismo contenido, con los mismos trabajadores. Es imposible. Y aun así, bajo ese argumento, bajan las páginas.”
Relató que intentaron resolver el problema por las vías formales:
—“Empezamos a hacer los reclamos a Meta, insistiendo, escribiendo, esperando respuestas. Lo único que nos decían es que el caso estaba ‘escalando’, pero nunca hubo una respuesta concreta. Y mientras tanto, el daño ya estaba hecho.”
El segundo golpe: denuncias masivas y contenido eliminado
Arias explicó que, tras perder las primeras páginas, continuaron trabajando en otras plataformas como DTV 8.1 y Red DTV. Sin embargo, los ataques se intensificaron:
—“A partir del 5 de abril empiezan a llegar denuncias masivas contra DTV 8.1, que era nuestra página más grande, con más de un millón cien mil seguidores. Denuncias por supuesta violación de derechos de autor, algo totalmente absurdo.”
Detalló cómo se aplicaban estas denuncias:
—“Nos acusaban por difundir entrevistas que eran públicas, conferencias de prensa a las que asisten todos los medios, comunicados oficiales que llegan a todas las redacciones. Incluso un comunicado de YPFB que fue enviado a todos los medios, también nos lo bajaron. Entonces uno se pregunta: ¿cómo puede ser que contenido público, oficial, sea considerado violación de derechos de autor?”
El impacto no fue solo institucional, sino también personal:
—“Una de las personas que trabajaba con nosotros, que subía contenido, perdió su cuenta personal. Le borraron todas sus fotos, años de recuerdos. Me decía con impotencia que no entendía qué había pasado. Y eso demuestra que esto no es solo contra una página, es contra todo el entorno.”
Arias fue enfático en el patrón:
—“Todas las notas que nos bajaron, absolutamente todas, estaban vinculadas al tema de la gasolina, a lo que nosotros llamamos gasolina basura o gasolina desestabilizada.”
“No tengo pruebas, pero no tengo dudas”
Carlos Valverde fue contundente:
—“Esto es una operación política.”
Arias respondió ampliando su postura:
—“Yo lo decía y lo sostengo, Don Carlos. No tengo las pruebas, pero no tengo dudas de que detrás de esto hay una mano política. Porque no es casualidad que bajen específicamente las notas relacionadas con un tema sensible que nosotros venimos denunciando hace meses.”
La denuncia que incomoda: el caso del crudo
Arias dedicó gran parte de su intervención a explicar el fondo del conflicto:
—“Nosotros denunciamos en febrero que había un sobreprecio en la compra de crudo. Hablamos de más de 4 millones de dólares por cada millón de barriles. Y lo hicimos con documentos.”
Explicó las diferencias de precios entre empresas:
—“A una empresa se le pagaba 9 dólares de premio por barril, mientras que a otra se le pagaban más de 20 dólares por el mismo concepto. En Arica se pagaban más de 22 dólares, cuando antes se pagaban alrededor de 18. Parece poca diferencia, pero cuando uno multiplica por casi un millón de barriles, estamos hablando de millones de dólares.”
Y aseguró que sus denuncias generaron consecuencias:
—“Después de que denunciamos, se conformó una comisión legislativa, se abrió una investigación y se terminó firmando una nueva adenda el 23 de marzo. ¿Y qué pasó? Que los precios bajaron incluso por debajo de lo que nosotros habíamos señalado como referencia. Es decir, sí se podía pagar menos. Entonces la pregunta es: ¿quién se beneficiaba antes?”
Investigación en marcha: “no nos vamos a quedar de brazos cruzados”
El periodista reveló avances en su propia investigación:
—“Nosotros ya presentamos una denuncia en la Fiscalía por manipulación informática. Tenemos identificado a un ciudadano mexicano que habría venido a Bolivia a instalar granjas digitales. Tenemos su nombre, su número de pasaporte, su teléfono.”
También mencionó a un excolaborador:
—“Hay una persona que trabajó conmigo que me alertó en diciembre que le habían ofrecido dinero para bajar mis páginas. Tengo los mensajes, tengo las conversaciones. Esa persona va a ser llamada a declarar.”
Arias dejó claro que llevará el caso más allá del país:
—“He hablado con abogados en Estados Unidos. Vamos a hacer los esfuerzos necesarios para llevar este caso allá, porque esto no puede quedar así. Es un precedente muy grave.”
El silencio y el riesgo para todos los medios
Uno de los puntos más críticos de su intervención fue la falta de reacción institucional:
—“A mí me llama la atención el silencio del gobierno. Alguien tiene que defender el Estado de derecho. No se puede permitir que se silencie a un medio de esta manera.”
Advirtió que el problema no es individual:
—“Hoy es DTV y Junior Arias. Mañana puede ser Carlos Valverde, puede ser cualquier periodista. Esto no es un caso aislado, es un riesgo para todo el periodismo.”
“Esto puede convertirse en mercenarios digitales”
En el cierre, Arias planteó un escenario aún más preocupante:
—“Esto puede convertirse en una especie de mercenarios digitales al servicio del poder político o económico. Si no logran callarte por las buenas, si no aceptas presiones, entonces pagan para que te bajen las páginas y te dejen sin voz.”
Y lanzó una advertencia final:
—“Si esto se institucionaliza, estamos frente a una dictadura digital. Y en ese caso, mejor apaguemos la luz, porque hoy las redes sociales son la principal vía por la que la gente se informa. Si te quitan eso, te quitan todo.”

