LPZ, 10 mayo 2026 (RED DTV).- El Instituto de Investigaciones Químicas de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) detectó niveles críticos de goma en muestras de gasolina analizadas en estaciones de servicio de La Paz, según un estudio técnico realizado a solicitud de Bolivia Verifica. El informe advierte que el combustible de 85 octanos evaluado no cumpliría con los parámetros establecidos en el Decreto Supremo 4718, norma que regula la calidad de los carburantes en el país.
El director del instituto, Luis López, explicó que los combustibles deben mantenerse dentro de rangos técnicos definidos por la normativa vigente. “Cada combustible debe estar dentro de ese rango. Puede estar inferior, puede estar medio o superior, pero siempre dentro del rango, no puede estar fuera. Si está fuera, tanto abajo o arriba del parámetro, no es una gasolina que cumple los parámetros según la normativa boliviana”, señaló.
El estudio identifica como principal hallazgo la presencia de goma generada por procesos de oxidación e inestabilidad del combustible, sustancia que puede afectar el sistema de inyección de los motores. Además, se reportan otros elementos como manganeso, azufre y compuestos aromáticos, que si bien pueden influir en el octanaje, también están asociados a mayores niveles de contaminación y posibles daños mecánicos.
El análisis también detectó la presencia de plomo en las muestras, un elemento que se encuentra dentro de los límites permitidos por la normativa, aunque especialistas advierten que ya no debería utilizarse como aditivo debido a su toxicidad. Según los investigadores, estos componentes reflejan estándares de calidad menos exigentes en comparación con otras regiones.
El especialista Fernando Rodríguez explicó que la formación de goma está vinculada a procesos de degradación química del combustible. “Un combustible dentro de parámetros normales puede registrar niveles mínimos, mientras que resultados por encima de los límites técnicos evidencian deficiencias en la calidad del producto adquirido o en las mezclas realizadas”, indicó, al descartar que el problema se origine en los surtidores locales por la alta rotación del producto.
En la misma línea, el investigador Ronald Lara advirtió que el uso de ciertos aditivos puede generar impactos acumulativos en la salud y el medioambiente. Recordó que elementos como el manganeso, aunque utilizados para elevar el octanaje, producen gases nocivos y su exposición prolongada puede tener efectos adversos.
Desde el sector estatal, el presidente de YPFB, Sebastián Daroca Oller, reconoció la existencia de una “crisis de calidad” en los combustibles importados durante el primer trimestre de 2026. La autoridad señaló que se identificaron lotes que no cumplían especificaciones técnicas, lo que obligó a reforzar controles, renegociar contratos y ampliar el sistema de verificación en la cadena de suministro.
Daroca también admitió que el país enfrenta una debilidad estructural en la fiscalización, debido a la limitada capacidad de laboratorios para el control del combustible. “Aquí hemos identificado una debilidad estructural de nuestro sistema de comercialización en cuanto a la cantidad de laboratorios en el país”, afirmó.
En paralelo, la viceministra de Industrialización, Tatiana Genuzio, informó ante la Cámara de Diputados que se detectaron irregularidades en el combustible importado y que incluso se procedió al precintado de tanques en distintas regiones. Legisladores, por su parte, cuestionaron la capacidad técnica de los laboratorios de la Agencia Nacional de Hidrocarburos para detectar compuestos como goma o manganeso.
El propio presidente Rodrigo Paz reconoció que YPFB no cuenta con laboratorios suficientes para verificar la calidad del combustible, mientras la estatal informó que destinó cerca de 2 millones de dólares para atender reclamos por daños mecánicos reportados por transportistas.

