Bolivia, 09 jun 2026 (RED DTV) .- En las últimas horas, tres gerentes que formaron parte del directorio de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) durante la gestión de Yussef Akly fueron aprehendidos. Se trata de Carlos Alfredo Cuellar, Nelson Mendoza y Eddy Torrico, quienes ocuparon cargos clave en contratación, comercialización y logística. Todos ellos, según la fiscalía, habrían participado directamente en la compra de insumos contaminados que terminaron dañando motores de vehículos en todo el país.
Sin embargo, la pregunta que crece en los ámbitos político y ciudadano es: ¿dónde está Yussef Akly? Pese a ser la máxima autoridad de YPFB en ese periodo, el exdirectivo no solo no ha sido detenido, sino que ni siquiera ha sido citado a declarar.
Fuentes allegadas al expresidente de YPFB aseguran que existiría un compromiso del Ministerio Público para no investigar, y menos aún detener, al señor Akly. “Se va a llegar a todos los miembros del directorio, pero no al presidente del directorio”, afirmó una persona cercana al caso.
La indignación ciudadana no se hace esperar. ¿De qué privilegios goza Yussef Akly para que la fiscalía no le investigue? Fue él quien firmó, decidió y dispuso la compra de gasolina, la compra de aditivos, la modificación de adendas y los pagos millonarios por combustibles que terminaron siendo calificados como “basura”.
Carlos Alfredo Cuellar, detenido, era la persona que firmaba los contratos, pero —como señalan los denunciantes— “no se mandaba solo”. Su jefe directo era Yussef Akly. Lo mismo ocurría con Nelson Mendoza, gerente de comercialización, y con Eddy Torrico, presidente de YPFB Logística. Todos respondían a Akly.
Ante este escenario, surgen preguntas incómodas que la fiscalía aún no ha respondido: ¿Por qué solo apuntan a los gerentes y no al presidente? ¿Quién está detrás de esta protección? ¿Es el gobierno? ¿El poder político? ¿El poder económico? ¿O acaso existen conexiones directas de Yussef Akly con el Ministerio Público?
Mientras tanto, los daños ya están hechos. Miles de vehículos en el país sufrieron desperfectos en sus motores por la mala calidad del combustible. “Nos han jodido, nos han fregado, nos han arruinado”, resume el sentimiento popular

