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Dardo Gomez, amigo de Paz ¿controla aeronáutica estatal? Exfuncionarios de AmasZonas dirigen BOA, DGAC Y Naabol

Bolivia, 4 dic 2025 (red DTV).- Dardo Gómez, cercano y amigo del presidente Rodrigo Paz, fue gerente de la línea aérea AmasZonas, una compañía que quebró bajo su administración. La principal causa del colapso fue que no pagaba a los lessors, es decir, a quienes le alquilaban sus aeronaves, lo que llevó a los propietarios a exigir la devolución de los aviones tras meses sin pago.

Lo que llama la atención —y que el presidente Paz debería conocer— es que Boliviana de Aviación (BOA), una empresa rentable, actualmente enfrenta problemas de gestión similares. Que existan irregularidades internas o que actores externos hayan cometido fraudes son problemas distintos, pero no pueden opacar la rentabilidad de la aerolínea.

El antecedente de AmasZonas genera preocupación: en 2020, la compañía intentó reducir operaciones de BOA para favorecer sus vuelos, y ahora se observa que varias posiciones clave en BOA están ocupadas por exfuncionarios de AmasZonas durante la gerencia de Dardo Gómez. Entre ellos:

Juan José Galvarro Requena, actual gerente general de BOA y exdirector de calidad y seguridad operacional de AmasZonas.

José Antonio Fanola Orias, director de la Dirección General de Aeronáutica Civil, exjefe de seguridad e instrucción en AmasZonas.

Jaime Humberto Machicao Roca, director ejecutivo nacional de NAABOL y exjefe de seguridad de AmasZonas.

Esto genera la pregunta: ¿ha entregado Rodrigo Paz el manejo de la aeronáutica boliviana a allegados de Dardo Gómez, quien quebró AmasZonas?

La aerolínea sigue siendo rentable: un vuelo La Paz–Santa Cruz, con 150 asientos a 700 bolivianos por boleto, cubre ampliamente los costos operativos de entre 5 y 6 mil dólares por avión y genera ingresos de 12 a 15 mil dólares por vuelo. Los vuelos internacionales, como a Miami, con 220–230 asientos a 7 mil bolivianos, confirman la rentabilidad de la empresa.

El problema no es la falta de ingresos, sino la forma en que se está manejando la aerolínea. La preocupación es que decisiones internas puedan poner en riesgo la operación de BOA, una empresa estratégica y rentable, bajo la gestión de personas vinculadas a la quiebra de AmasZonas.