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Presidente de YPFB culpa al “sistema heredado” y a “mal manejo de tanques” por MAL COMBUSTIBLE

LPZ, 3 feb 2026 (RED DTV).- El presidente de YPFB, Yussef Akli, reconoció este martes que la gasolina distribuida en varias regiones del país no cumple con las especificaciones de calidad, provocando daños en vehículos y pérdidas económicas para conductores y empresas. Sin embargo, lejos de asumir la responsabilidad, el ejecutivo culpó al “sistema heredado” y a gestiones pasadas, en un intento evidente de lavarse las manos mientras su administración enfrenta la crisis que ellos mismos produjeron.

“Este es un sistema heredado, ineficiente, que en el pasado tuvo muy mal manejo de tanques; hubo problemas de desabastecimiento y acumulación de borraza, toda esa calidad ha ido afectando en los años pasados y teníamos problemas en los motores también”, declaró Akli, tratando de justificar que la mala calidad del combustible fuera culpa de quienes manejaron YPFB antes. La realidad, sin embargo, es que los problemas se materializaron bajo su gestión, afectando a los ciudadanos en tiempo presente.

El funcionario explicó que tras denuncias de usuarios, principalmente desde Trinidad, se realizó una investigación de dos semanas a toda la cadena de abastecimiento, incluyendo tanques de recepción, transporte, ductos y plantas de refinación. Aunque los controles estándar mostraban parámetros normales, se detectaron residuos de tanques anteriores –como manganeso y goma– que, al mezclarse con la gasolina nueva y el etanol, generaron combustible que dañaba motores y no cumplía con los niveles de octanaje exigidos para la Gasolina Especial Plus.

Akli intentó ilustrar la situación con un ejemplo coloquial: la gasolina nueva sería como aceite limpio que se mezcla con aceite usado; aunque la calidad nueva sea buena, la mezcla final queda contaminada. Pero detrás de esta explicación hay una verdad innegable: los bolivianos pagaron las consecuencias de un combustible defectuoso distribuido durante la gestión actual, y el Gobierno busca ahora justificar su negligencia con tecnicismos y culpas al pasado.

La estatal YPFB asegura que ahora se está haciendo la mezcla directamente en la refinería y se implementan controles adicionales para estabilizar la gasolina, pero las víctimas del daño ya existen: motores deteriorados, gastos extra en mantenimiento y conductores afectados económicamente. Mientras tanto, la administración de Akli no ofrece compensación alguna ni reconoce que el problema ocurrió bajo su vigilancia directa.

Expertos y usuarios critican que culpar al sistema heredado es una maniobra política y administrativa, un intento de disfrazar la incapacidad de la gestión actual para garantizar combustible seguro y de calidad. La mala calidad del combustible es un hecho real, tangible y presente, y los responsables son los que hoy controlan YPFB y el Ministerio de Hidrocarburos, no quienes administraron hace años.

En conclusión, el reconocimiento de Akli confirma que la gasolina defectuosa afecta directamente a los bolivianos, mientras la estatal y el Gobierno actual buscan lavarse las manos, trasladando la culpa a administraciones anteriores, sin asumir las consecuencias ni resarcir los daños provocados.