Bolivia, 19 feb 2026 (RED DTV).- Han pasado 25 días desde la llegada de alrededor de 700 cisternas de combustible procedentes de Zarate y La Campana, en Argentina, con un volumen estimado entre 18 y 20 millones de litros, valuados en más de 20 millones de dólares. Según reportes del sector, gran parte de este combustible se encuentra en mal estado, lo que podría afectar seriamente los motores de los vehículos.
A pesar de la magnitud del problema, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) no ha ofrecido información sobre la calidad de la gasolina ni ha explicado cuál será el destino de estos millones de litros. Los transportistas permanecen estacionados en las afueras de la refinería de Palmasola desde hace semanas, sin recibir respuestas ni soluciones.
Mientras tanto, la gasolina que llega de Arica continúa ingresando a la refinería y siendo distribuida a los surtidores del departamento, aumentando la preocupación sobre la seguridad del combustible que llega a los vehículos y la continuidad del suministro en la región.
La situación plantea serias dudas sobre los controles de calidad y la gestión de YPFB, dejando en evidencia un retraso crítico en la respuesta ante un problema que afecta directamente al transporte y al suministro energético.

