Bolivia, 29 may 2026 (RED DTV) .- Bolivia atraviesa este viernes su jornada número 29 de movilizaciones, marchas y bloqueos sin que el Gobierno y los sectores movilizados logren instalar una mesa de diálogo que permita encauzar el conflicto social que se extiende en gran parte del país.
En medio de la creciente tensión, reapareció desde la clandestinidad el dirigente de la COB, Mario Argollo, quien llamó a mantener y fortalecer las medidas de presión. En su pronunciamiento, sostuvo que el mismo respaldo electoral que llevó al presidente Rodrigo Paz al poder ahora se encuentra movilizado en las calles exigiendo su renuncia.
“El 52% que lo encumbró en el poder es hoy el 52% de la población boliviana que está en las calles”, afirmó el dirigente, quien además pidió continuar con la lucha social mientras no existan respuestas concretas del Ejecutivo.
La falta de acuerdos mantiene a la ciudad de La Paz al borde del colapso. La escasez de alimentos, la paralización del transporte público y las dificultades de circulación afectan a miles de ciudadanos. Entretanto, este viernes 29 de mayo se registró la cifra más alta de bloqueos desde el inicio del conflicto: 77 puntos de cierre de carreteras en seis de los nueve departamentos del país.
Desde el Gobierno, las autoridades reiteraron su disposición al diálogo, aunque reconocieron que persisten obstáculos para concretar un encuentro con los sectores movilizados. Una de las principales exigencias de los dirigentes es que queden sin efecto las órdenes de aprehensión contra algunos representantes de las protestas.
“En la medida que estas órdenes de aprehensión queden sin efecto, los sectores movilizados han comprometido su asistencia para poder conversar con el presidente”, señalaron voceros vinculados al proceso de negociación.
Los movilizados también demandan la presencia directa del presidente Rodrigo Paz en cualquier eventual mesa de diálogo, condición que consideran indispensable para avanzar en acuerdos.
Sin embargo, desde distintos sectores sociales comenzaron a surgir posiciones más radicales. En Oruro, representantes movilizados de la provincia San Pedro de Totora advirtieron que “ya no hay diálogo” y amenazaron con profundizar las medidas de presión hasta provocar la caída del Gobierno.
“Señor Rodrigo Paz, dé un paso al costado antes que haya muertos, antes que haya s4ngr3”, expresó uno de los dirigentes durante una concentración pública.
Mientras tanto, otros sectores mantienen demandas específicas vinculadas a acuerdos incumplidos y denuncias sobre la calidad de combustibles. Dirigentes del transporte urbano exigieron al Ejecutivo cumplir convenios firmados el pasado 8 de abril y pidieron la liberación de sus principales representantes antes de cualquier acercamiento.
En contraste, también crece el rechazo ciudadano a los bloqueos. Diversos sectores de la población comenzaron a expresar su cansancio por las restricciones y exigieron sanciones para quienes mantienen cerradas las carreteras y calles.
El impacto económico del conflicto empieza a reflejarse en cifras. La Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia reportó pérdidas superiores a los 700 millones de dólares debido a la interrupción de actividades comerciales y logísticas. Según el sector, el daño acumulado para las áreas productivas, comerciales y de servicios ya supera los mil millones de dólares.
A casi un mes del inicio de las protestas, Bolivia enfrenta un escenario de creciente polarización, con un diálogo aún distante y movilizaciones que continúan escalando en distintas regiones del país.

