Bolivia, 6 mayo 2026 (RED DTV).- La Aduana Nacional se encuentra nuevamente en el ojo de la tormenta. Tras los incidentes relacionados con el manejo de maletas y las denuncias contra personal de la Unidad de Control Operativo Estratégico (UCOE) en la zona de Yacuces, surge ahora una grave acusación sobre la idoneidad de los altos mandos en puestos fronterizos estratégicos.
De procesada en Brasil a Gerente en Bolivia
El foco de la polémica se centra en el nombramiento de María Argentina Rojas Roca como Gerente de la Aduana en el Aeropuerto Internacional de Viru Viru. El hecho genera una profunda preocupación debido a que Rojas Roca cuenta con un historial de procesamiento penal, encarcelamiento y expulsión de territorio brasileño por delitos estrictamente vinculados al narcotráfico.
La trayectoria de la funcionaria dentro de la institución ha sido meteórica durante el presente año. En enero, su nombre figuraba en una lista remitida por las instancias jerárquicas de la Aduana Nacional para ocupar el cargo de Vista Aduanera en la terminal cruceña. Tras ganar la confianza de sus superiores, ha sido ascendida recientemente a la gerencia general de dicha aduana.
El control de la principal terminal aérea
La gravedad de esta designación radica en que Viru Viru es la principal puerta de entrada y salida de Bolivia. Resulta contradictorio que una persona con antecedentes por tráfico de drogas sea ahora la máxima autoridad responsable de fiscalizar lo que entra y sale del país, especialmente considerando los antecedentes recientes de envíos de cargamentos de droga y el ingreso irregular de dinero en la gestión pasada.
Esta situación genera interrogantes sobre los criterios de selección de personal. Existe la duda razonable de si se están priorizando los méritos profesionales o si, por el contrario, prevalece el padrinazgo y la amistad de quienes ocupan cargos circunstanciales en el poder.
Hermetismo oficial
Ante la gravedad de los hechos, el silencio ha sido la única respuesta de las autoridades. El presidente de la Aduana Nacional no ha dado la cara ni ha emitido comunicado alguno, presuntamente por encontrarse fuera del país realizando cursos de formación.
Por su parte, el Ministerio de Economía, cabeza del sector del cual depende la administración aduanera, tampoco se ha pronunciado. Este silencio administrativo deja sin respuesta a una ciudadanía que exige transparencia, dado que la encargada de dirigir las operaciones en el aeropuerto más importante del país es ahora una persona cuya idoneidad está severamente cuestionada por sus vínculos pasados con el tráfico de sustancias controladas.
Una gestión bajo la lupa
El actual Gobierno enfrenta el desafío de revisar estas designaciones que comprometen la imagen del Estado. La función de gerente implica que todo el personal aduanero de la terminal debe obedecer sus directrices. Si existen antecedentes de tráfico en el exterior, la seguridad y la transparencia del control aduanero boliviano quedan en una situación de extrema vulnerabilidad.

