Bolivia, 21 abr 2026 (RED DTV).– Estamos peor de lo que pensamos. Así se resume el cuestionamiento surgido tras las declaraciones del ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, sobre la caja fuerte intervenida en el caso del narcotraficante Sebastián Marset.
De acuerdo con lo expuesto, la caja fuerte habría sido abierta y vaciada, en medio de dudas sobre el destino de relojes de alta gama. Entre los objetos mencionados figuran piezas de lujo, como modelos de Jacob & Co. y Patek Philippe, cuyos valores alcanzarían cifras millonarias, lo que, según se señala, dificultaría su comercialización. También se menciona la posibilidad de sustitución por réplicas, en particular en el caso de relojes Rolex.
En ese contexto, surgen versiones —atribuidas a policías— que indican que algunos de estos relojes tendrían inscripciones con el nombre “Sebastián”, aunque se aclara que estos datos no han sido verificados.
Las dudas aumentan tras una entrevista con la periodista Jimena Antelo, en la que el ministro admitió que no toda la información llega a su despacho. A partir de ello, se plantean interrogantes sobre si los datos son retenidos o administrados por instancias policiales o de inteligencia, y si el titular de Gobierno cuenta con información completa sobre el caso.
Otro punto crítico es el tiempo transcurrido: 40 días después del operativo, se menciona la existencia de otra caja fuerte, sin que se haya precisado inicialmente su ubicación ni las condiciones en las que fue resguardada. Esto genera cuestionamientos sobre si los elementos hallados podrían haber sido manipulados antes de ser puestos a disposición de la Fiscalía.
Asimismo, se observa una contradicción en las declaraciones del ministro, quien primero afirmó que “queremos devolver” los objetos y luego corrigió a “queremos entregar”, lo que ha sido interpretado como una imprecisión sobre la naturaleza de los bienes.
El ministro también expresó su respaldo a los policías que participaron en el operativo, a quienes calificó como “héroes” por la detención de Marset. No obstante, las críticas apuntan a que, de confirmarse irregularidades, deberían establecerse sanciones.
Otro elemento que genera dudas es que, pese a sostenerse que nadie habría manipulado la caja fuerte —la cual estaría resguardada en una bóveda bancaria en la ciudad de La Paz—, se detallan los objetos que contendría, como relojes, dólares, pasaportes, bolivianos, euros, joyas y tarjetas, lo que deja abierta la interrogante sobre cómo se obtuvo esa información y la validez de la cadena de custodia.

